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Cinco recomendaciones a las empresas turísticas

1. El respeto de los Derechos Humanos y de las normas fundamentales del trabajo y la protección del medio ambiente.
Un aspecto básico de la buena gestión empresarial es el respeto y el fomento activo de los Derechos Humanos, de las normas fundamentales del trabajo y la protección global del medio ambiente, y el pleno respeto de las normas y leyes pertinentes.
Para esto, se requiere desarrollar e implementar sistemáticamente una estrategia empresarial correspondiente y fomentar la comunicación al respecto, frente a los miembros de plantilla de la empresa, a los socios comerciales y a los prestadores de servicios en el país de origen y en el país destino. Asimismo, es importante sensibilizar a los guías de viaje y a los turistas acerca de las consecuencias de su forma de actuar y de su comportamiento.

2. Responsabilidad global por medio de la inclusión de comunidades locales.
Las empresas turísticas deben asumir la responsabilidad por los habitantes y las comunidades locales de los destinos turísticos, allí donde sus clientes pasan sus vacaciones. Se deberá establecer una cooperación justa entre compradores y vendedores, con el fin de determinar precios y salarios que posibiliten vivir adecuadamente a los segundos. La inclusión y el fomento de empresas locales privadas, seminarios de formación y perfeccionamiento profesional, la coparticipación y la estabilidad legal, son condiciones básicas para que el turismo contribuya a la reducción de la pobreza y al desarrollo sostenible en los países destino.

3. Diálogo social con los actores y las partes involucradas.
La disponibilidad al aprendizaje y a la innovación de las empresas se fomentará por medio de formas vinculantes del diálogo social, en las cuales se deben incluir, también, actores de la sociedad civil con una posición crítica. El objetivo básico de este diálogo es la determinación y la integración de estándares sociales y ecológicos en las actividades empresariales, la exposición transparente de conflictos de intereses y el afán por lograr una compensación de intereses lo más justa posible. La responsabilidad social y ecológica empresarial solo se podrá implementar de forma sostenible si se integra plenamente en los programas empresariales de formación y perfeccionamiento profesional y en la política de comunicación corporativa.

4. Auditoria externa independiente.
Por medio del arraigamiento de las normas de RSC en el sistema de gestión empresarial se garantizará la plena implementación mundial de éstas en todos los sectores de la vida empresarial. Una auditoria externa e independiente garantizará el cumplimiento de estas normas, afianzará el proceso de mejora respecto a su cumplimiento y brindará un mayor grado de credibilidad.


5. Informes sobre estándares sociales y medioambientales.
En el marco de sus balances, las empresas deberán rendir cuentas acerca del comportamiento de sus indicadores económicos, ecológicos y sociales en toda su cadena de creación de valor. Informes de sostenibilidad de esta índole son un instrumento de gestión y comunicación innovador que permitirá concretizar los principios de la RSC. De esta manera, la responsabilidad social de la empresa se hace transparente a los colaboradores, a los socios comerciales, a los consumidores y a la opinión pública en general. Esto permite, asimismo, verificar el desarrollo del proceso de implementación de códigos de conducta y directrices autoimpuestos de forma voluntaria.