¿Por qué es necesaria la RSE?
Sigue habiendo injusticias sociales y destrucción del medio ambiente ocasionados por el turismo global. El poco impacto que tienen las declaraciones antes nombradas y también aquéllas no nombradas se demuestra a través de la situación de las mujeres en el área del turismo. Según las últimas estimaciones de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), casi un 70% de los empleados en el turismo son mujeres. Los responsables en la industria turística a menudo subrayan la gran oportunidad que el turismo ofrece sobre todo a las mujeres. Este sector sin embargo no es una excepción: en todo el mundo el ingreso de las mujeres se encuentra un 20% por debajo del ingreso de los hombres en un puesto comparable. Además, las mujeres en todo el área de los servicios personales se ven expuestas al peligro del acoso sexual. A menudo, la prostitución parece ser la única salida de la pobreza, sobre todo tomando en cuenta el rápido crecimiento que experimenta la industria sexual en los destinos turísticos de los países en vías de desarrollo y también de los países en transición.
También los niños se ven afectados tanto positiva- como negativamente por el desarrollo del sector turístico. En los destinos turísticos a menudo también los niños deben trabajar para asegurar su propia existencia y ayudar a mantener a sus familias: según estimaciones de la OIT, trece a diecinueve millones de niños trabajan en el turismo. Así, el trabajo infantil abarca por lo menos un 10% del mercado laboral formal en el turismo y las últimas tendencias indican un aumento de esta cifra. Si además se toma en cuenta el sector informal, el número de niños y adolescentes ocupados en el turismo será mucho mayor aún. Un estudio realizado por el Arbeitskreis Tourismus & Entwicklung (Basilea, Suiza) indica que se encuentran tanto niñas como niños de todas las edades en las situaciones laborales más diversas en el turismo, también en los países industrializados. Es cierto que no todos los jóvenes empleados en el turismo se encuentran trabajando en situaciones de explotación. Pero muchos millones de niños y adolescentes se ven impedidos de frecuentar la escuela por causa de sus empleos en el turismo. A menudo deben realizar trabajos duros y peligrosos por un salario bajo o incluso ninguno y a menudo no tienen ninguna posibilidad de recibir alguna formación profesional. Muchas de las situaciones laborales de los niños y adolescentes en el turismo hay que sumarlas a aquellas formas del trabajo infantil contra las cuales, según la nueva convención de la OIT para la protección de los niños (Convenio sobre la prohibicion de las peores formas de trabajo infantil, No. 182), hay que luchar preferentemente.
Una de las formas más repugnantes de la explotación de los niños y adolescentes es la explotación sexual comercial de la cual, según estimaciones cautelosas de UNICEF, un millón de niños y adolescentes en todo el mundo son victimas cada año. Los negocios ilegales con los niños prosperan en muchos países. Bandas criminales ganan miles de millones con la prostitución infantil, la pornografía infantil y el comercio con los niños. La infraestructura turística es aprovechada de manera premeditada para cometer este crimen, los viajeros abusan de los niños en los destinos turísticos aprovechando los precios favorables de los vuelos y de los paquetes de vacaciones. La iniciativa mencionada en relación a los códigos de conducta de ECPAT junto a los operadores de turismo internacionales es considerada como un buen ejemplo de colaboración, aunque la batalla contra el turismo sexual está aún lejos de ser ganada.
También las condiciones laborales de los ocupados en el turismo se ven afectadas por los desarrollos recientes. En el curso de la liberalización de los mercados y con la aprobación de los acuerdos sobre el comercio de servicios (GATS) en 1994 en el marco de la Organización Mundial del Comercio (OMC) las empresas turísticas privadas obtuvieron derechos amplios sin a la vez vincularlas a las obligaciones correspondientes. Asociaciones hoteleras, de transporte y de viaje en los últimos años crecientemente han firmado las llamadas “voluntary initiatives”, compromisos voluntarios con los cuales en su mayoría pretendían una gestión ecológicamente menos nociva. Esto es importante, especialmente también en el caso de las empresas transnacionales que pueden esquivar con mayor facilidad los reglamentos nacionales. Pero, en estos compromisos voluntarios del sector privado la dimensión social de la sostenibilidad es pasada por alto. Los delegados de una conferencia de la OIT sobre los efectos de la globalización en el mercado laboral turístico en 2001 lamentaron que en los hoteles privatizados, a menudo adquiridos por cadenas internacionales de diversos países, las condiciones laborales habrían empeorado notoriamente sin que a los empleados se les hubiera concedido el derecho a la organización sindical.
La lista incompleta de los conceptos ya existentes muestra que por un lado en el pasado sí ha habido un gran número de iniciativas por parte de los estados, de la sociedad civil y de la empresa privada, pero que estas por otro lado a menudo no han tenido el efecto deseado. Una de las razones es la insuficiente comprensión entre los protagonistas europeos e internacionales sobre su diseño. A menudo se formulan los reglamentos sin diálogos y consultas previas. Faltan normas de RSE obligatorias y de largo alcance, al igual que los mecanismos obligatorios de control. Aquí ayudará una mirada hacia aquellas áreas de la economía que en el desarrollo de normas de RSE comunes ya han obtenido éxitos en el arraigamiento de estas. También se pueden considerar las bases de partida de las normas para los empresarios acordadas por la Comisión de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en agosto de 2003.